Noche de invierno y miércoles en
Madrid ¡qué más da!
The
Dustaphonics tocan en Fun House. Y desde luego, mereció la pena. Este
grupo es una máquina de fiesta y diversión. Para los amantes de la música de
raíces, un lujazo el poder disfrutar de ellos, para los que no sabían muy bien
lo que se iban a encontrar, una sorpresa de enorme dimensión. ¡Que pasada!
Buen ambiente en esta sala, Fun
House, que empieza a ser referencia en Madrid, respecto a lo que Rhythm &
Blues se refiere. Solamente en este mes han programado a MFC Chicken, The
Dustaphonics y TT Syndicate, vamos un lujo para los amantes del género. Y… ¡que
no paren!

Ya entrando en faena, que decir,
desde el primer compás el escenario se puso boca abajo. Se inundó la sala de su
sonido, mezcla de mil influencias añejas, qué estos animales de escenario
interpretan de forma fresca y actual. Música que invita al desenfreno, a no
parar de moverte hasta reventar. Transmiten mucho al respetable, que se envuelve
en su show formando parte del mismo, no quedándose al margen como mero
espectador, si no provocando una pro-actividad o interacción entre banda y
público, que hace que todo fluya con suma conexión.
De ésta manera avanzó la noche,
fueron cayendo temas, “
Party Girl”, “
Rockin’ Boogaloo”, “
Big Smoke London”, todos sin apenas un respiro entre medias e
interpretados con soberbia maestría ¡qué musicazos! y la temperatura fue “
in crescendo”. Un set elegido con
auténtico acierto, si bien es complicado no hacerlo ya que el repertorio de
estos chicos es para enmarcar. Su mezcla de soul, garaje, rock & roll,
surf, rhythm & blues… se convierte en una apisonadora en directo,
trasportándote a los clubs de Memphis de los 60’s e inundándolo todo de baile y
jolgorio.

Cierto es que en la parte
compositiva se encuentra el líder del grupo, Yvan Serrano-Fontova, que ha
creado a través de sus influencias un sonido muy particular, de gran calidad,
dando cabida a numerosos géneros, y que ha fructificado en dos Lp’s muy
recomendables y que son la base del éxito de esta banda. Pero mención aparte
merece Hayley Red, su cantante. Lo de esta chica sobre el escenario es para
verlo, no se puede explicar con palabras. A parte de su chorro de voz y de su
gran presencia escénica (inunda ella solita todo el escenario), es el auténtico
hilo conductor del espectáculo. Muestra una fuerza y vigor increíbles, que
transmite, generando una atmósfera que provoca que te sumerjas en el bolo sin
poder distraerte por un momento. Esta joven tiene muchas tablas, aprovechando
los temas instrumentales para mezclarse entre la audiencia y propagar su
energía, dando un plus a todo lo que acontece. Los bailoteos que se marcó entre
la concurrencia, pandereta incluida, quedarán grabados en nuestras retinas
durante algún tiempo.
Después de noventa minutos que se
pasaron en un suspiro, bises incluidos, nos fuimos a casa con una gran sonrisa,
deseando que estos colosos vuelvan muy pronto. Rhythm & Beat forever!
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