
La veterana artista
norteamericana, heredera del más puro sonido blues de la ciudad del viento,
Chicago, se presenta con un proyecto al que da nombre después de una larga
trayectoria por nuestras tierras acompañando a bandas de la altura de La Orquesta Mondragón
o el propio Javier Vargas. Respaldada por unos habituales de la escena
nacional, Bluedays aportan talento y experiencia a un trabajo producido por
otro “clásico” del panorama blusero patrio, el guitarrista Francisco Simón.
El resultado es un disco
sensacional, avalado por importantes críticas en medios tan destacables como la
revista musical Ruta 66. Compuesto por doce trallazos que nos llevan a través
del blues más ortodoxo de temas como "Blues in their genes" o "Doctor
blues", donde la sobrina
nieta de John Lee Hoocker hace gala de su gran vozarrón; pasa por momentos más
rítmicos con el inicial “Real” y el movido “Wake Up”, ofreciendo
registros más bailables; para poner el colofón con temas más cercanos al mejor
rhythm & blues de los 60 cómo en “Your Soul” (con ese sonido hamond de fondo), o el súper-hit que se
han marcado al más puro estilo Etta James en su época Chess, con el grandísimo “Sugar”,
tema para mi gusto difícil de superar.
Composiciones musicales que te trasportan a garitos humeantes del viejo Illinois, con una sección rítmica simplemente soberbia de la mano de Jorge Otero al bajo y Nacho Castro a los timbales, y la punzante guitarra de Carlos Sanz, pausada y eficaz. El alegre piano da un toque sureño a temas como "Black Coffe", recordando junto con los arreglos de armónica sonidos provenientes de las orillas del Mississippi y las notas de color las ponen los vientos en temas más cercanos al soul, como el antes mencionado "Sugar".
El directo es apabullante, una
banda que viene rodando desde 2009 en la que no se muestra ninguna fisura, con
una solidez rítmica y armónica que compactan a la perfección. Al frente la voz
tórrida de la Diva ,
que tiene tiempo para emocionar a través de los temas más cercanos al blues de
raíz, para en otros momentos cautivarte con su sensibilidad interpretando
tonadas más lentas que tiran al jazz.
En definitiva, se está gestando una
noche de esas en las que Velma y sus adláteres, vienen dispuestos a demostrar
cómo la esencia del viejo blues les corre por las venas, por qué son capaces de
parir uno de los mejores discos del género realizados en éste país y por
suerte, para regalarnos los oídos con su maravillosa voz en lo que sin duda
alguna será una fiesta difícil de olvidar. Cita obligada el viernes 18 de septiembre en Moby Dick Club.
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