
Lo que hacen estos chicos no es nada nuevo,
un buen repertorio con sabor a la mejor música facturada durante décadas por
los “blanquitos” de Norte América. Canciones polvorientas de carretera
secundaria, de garito andrajoso de la
Ruta 66, de la KWC Radio Station
en la cabina de un mega-truck de 16 ejes… Pero tienen un aura especial, la voz
de su cantante y líder, Ward Hayden, te envuelve y atrapa con una sonoridad
embaucadora, Chris Hersch tiene unas muñecas que son petróleo puro, imprimiendo
un carácter a cada tema, que invita al movimiento de pelvis constante, con la
inestimable ayuda del endiablado ritmo de Paul Dilley a las cuatro cuerdas.
Josh Kiggans pone la guinda con su Telecaster, dando ese sabor grasiento que
trasmite olores a cocina cajun, a barra de taberna, a gasolinera tejana…
En un repertorio de una hora y media
aproximada, les dio tiempo a repasar temas de su ya extensa discografía (seis
trabajos les avalan hasta la fecha), incluyendo grandes canciones cómo “Mary Anne” con la que abrieron o “All The Way Up To Heaven”, qué se quedan
en la materia gris en el momento en que se escucha la melodía una sola vez. Y
cómo la noche iba de presentar tributo, pues hasta en diez ocasiones pudimos
disfrutar de clásicos que no desmerecían en absoluto a los originales. Hank
Williams, Johnny Burnette, Buck Owens, Chuck Berry o el propio Elvis tomaron
presencia sobre el escenario en una noche de esas en las que te vas a casa con
una sonrisa de oreja a oreja, agradeciendo haber vencido la pereza de un jueves
por un gran espectáculo de Americana Music.
Comentarios
Publicar un comentario