lunes, 29 de abril de 2019

Honesto calentón en el nido de los tahúres

BARRACUDAS, MADRID,  26 DE ABRIL DE 2019
FREEWHEEL + CALENTÓN

No creo que nadie, ni siquiera los grupos ni el Barracudas, esperaba que las circunstancias juntaran en el histórico escenario del Parque de las Avenidas a un cartel tan dispar.
Ninguno de los dos grupos quería que apareciera su foto en el póster promocional, y al final se comió el marrón Freewheel, para disgusto de sus miembros. 
Los teloneros de ese día, porque en la devolución de la visita serán los últimos, estaban encantados sin foto.
Fotos Blanquinni.com

Normal. Ni los extremeños ni los madrileños se preocupan mucho de esas chorradas. 
A lo mejor nunca petan un estadio, ni un festival. Les da igual a sus seguidores, escasos a lo mejor, pero entregados.
La cuestión no es si venden o no, si no lo que tocan. Y tocan menos de lo que merecen. 
Tanto sus repertorios, en época de masivos karaokes televisivos, PROPIOS, como sus directos, después de las pocas oportunidades que tienen de subir a escenarios, merecen mucho la pena. 
Dos idiomas. Calentón castellano frente al inglés Freewheel.
Dos estilos. Crudo y directo ese extremeño y mosaico de influencias extranjeras el madrileño.
Dos repertorios. Originales y propios en los que basar las actuaciones. 
Dos buenos grupos para cualquier ocasión. 
Alvarito vs AlVarone.

La cuestión en este tipo de conciertos no es como en los de ricos y famosos; si hay nuevo disco, presentar un videoclip, la campaña de publicidad o similares.
A dos metros, sin maquillaje ni séquito, lo único que vale es lo bien que te lo pasas tocando y viajando con los otros músicos.
Al público que no es familia y amigos lo único que le interesa es lo buena que sea tu actuación en directo, si las canciones además son originales: bingo. 

Fotos Blanquinni.com
Desde Plasencia, en Cáceres, no es complicado llegar viniendo por carretera. En tren es otro cantar, afónico.  Aparcaron en la puerta, para que Madrid les saludara otra vez: Madres e infantes principalmente, ya que era la hora de salida de los colegios. Buen comienzo. Iban a tocar esa noche cerca de la M30 para continuar al día siguiente hacia su segunda casa: el cinturón urbano de Madrid, esta vez, Fuenlabrada. Doblete madrileño en fin de semana, gente sensata.

Calentón no engaña a nadie. Rock urbano honesto, como lo entendemos aquí. Cerca, desde el otro lado de la M30, en La Elipa, los Burning deben de ver a estas generaciones como herederos directos. Leño, Platero (con versión en los bises) y ,por supuesto, Extremoduro van a ser recordados cuando oyes a estos placentinos, pero eso no quita calidad a su, de momento, único disco: “Canciones que gemías tú”.

Sin complejos, recién cenados y con apoyo de algunos de sus paisanos, comprobaron el calor abrasador del escenario del Barracudas para ir dejando caer todas sus composiciones con ese sonido a prueba de dinamita que va aplastando con los instrumentos y rematando con las letras. Canción tras canción. 
Mejorándolas en concierto, aunque algunas parecen cancho (piedra de granito extremeño), aportando diferente vida a temas duros en su forma musical y su fondo.
Si alguien no ha escuchado aún “A pulso de garrapatea”, “Blanca y negra” o “Sa´maquillao” son excelentes cartas de presentación para cualquier curioso que quiera un buen Calentón rockero. Un placer poco conocido. 

Fotos Blanquinni.com
En casa, en el barrio mejor dicho, jugaban Freewheel.
Es muy complicado saber qué esperar de estos cuatro tipos. Son unos tahúres. Tocan en función de las circunstancias, porque disponen de repertorio de sobra.
Wheel será por la ruleta de la fortuna. Free porque sus conciertos son muy baratos. Sus canciones no pueden ser encerradas en un mismo conjunto, ni en sus discos.
Saben que no hay un horizonte cercano que les haga vivir de su grupo pero en cada concierto lo dan todo y se lo pasan bomba. 
A veces parecen un grupo del Manchester de Stone Roses y Charlatans y otras powerpop, a veces punk y en ocasiones unos rockeros americanos de guitarra habladora.
Pero no en un disco, ni en un concierto…¡en una única canción!

No sé cómo lo hacen, no quiero saberlo. Lo alucinante es que funciona.
No vas a salir de un concierto suyo aburrido, ni decepcionado, simplemente vas a preguntar:
¿quiénes son estos tios? ¿por qué no había oído hablar de ellos?¿son suyas las canciones?

Llevan unos cuantos años, unos cuantos discos y menos conciertos de lo que merecen sus directos.
James, un inglés sorprendentemente parecido a un tal Jesse, amigo del frontman, me aseguraba junto a la barra que las letras no eran nada malas, para su propia sorpresa.
La música, melodías e interpretación, camina sola durante la actuación.

Fotos Blanquinni.com
Si alguien vio el concierto de hace unos meses en La Boite puede olvidar que coincidían algunas de las canciones del repertorio. 
Pero estos tahúres de los madriles, por aburrimiento, empatía, vacile o, lo más probable, diversión, dan vueltas a sus propias creaciones.
Se tiraron por el lado más cañero y rockero para no dejar que los Calentón les ganaran por contundencia y juventud. 
De la divertida locura del frontman solo se pueden hacer cargo esos tipos, a veces terapeutas, que le ganan espacio a base de defender canciones cojonudas en cualquier circunstancia.

No giran mucho.
No es fácil enterarse cuando lo hacen, no tienen departamento de comunicación.
No son caros sus conciertos
Si alguna vez tocan cerca de donde vive…no se los pierda. 

Joe Wild

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